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Electrolux: la UOM logró frenar transitoriamente los 200 despidos en la planta de Rosario
El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria tras una audiencia con el sindicato; la empresa ratificó que cierra todas sus operaciones y no dejará a nadie

El sorpresivo anuncio del cierre total de la planta de Electrolux (Frimetal SA) en Rosario dejó a 200 personas sin empleo y encendió las alarmas en el sector industrial de la provincia de Santa Fe. Ante esta situación, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional Rosario se movilizó el lunes 28 de septiembre a la sede local del Ministerio de Trabajo, donde, luego de una audiencia en la que los representantes gremiales exigieron la nulidad absoluta de las cesantías, la cartera laboral dictó la conciliación obligatoria y suspendió transitoriamente los despidos.
Una ventana de 20 días
La resolución abre un plazo de 20 días de negociaciones, en un contexto de extrema preocupación por la pérdida de fuentes laborales. El abogado de la UOM, Pablo Cerra, y el secretario general del gremio, Antonio Donello, participaron de la audiencia donde se confirmó la medida oficial. Los referentes sindicales consideraron que se trata de un primer paso positivo, logrado gracias a la fuerza de los propios operarios, aunque advirtieron que la multinacional ratificó su intención de cerrar definitivamente las operaciones.
"La empresa sigue sin dar la cara"
Durante el encuentro en la sede ministerial no hubo presencia directa de los directivos de la firma: según precisó Cerra, la parte empleadora envió profesionales externos. "La empresa sigue sin dar la cara. Nadie, ningún funcionario de la empresa vino a noticiar absolutamente nada", lamentó el abogado del sindicato, quien criticó el accionar corporativo al momento de negociar. Según relató, los enviados de la patronal se limitaron a informar que cerraban el establecimiento por una política de los accionistas orientada a la importación.
Ante los rumores que circulaban sobre el futuro de las instalaciones, el representante de la UOM fue tajante respecto de la postura transmitida por la firma: "Aclararon expresamente que cerraban absolutamente todas las operaciones. O sea, no dejaban a nadie", señaló Cerra, despejando dudas sobre la dureza de la determinación empresarial que originó el conflicto y derivó en el posterior reclamo gremial.
Charlas cotidianas, sin garantías de fondo
Frente al plazo de conciliación dispuesto por la cartera laboral, el gremio y la empresa mantendrán nuevos intercambios en busca de una salida. El abogado del sindicato anticipó que existe un compromiso de llevar adelante reuniones privadas con los representantes de la compañía para intentar destrabar la situación. "Esto es la dinámica habitual de la negociación de los conflictos colectivos, tenemos charlas cotidianas", explicó Cerra respecto de la agenda que se desarrollará durante los próximos 20 días.
Más allá de la instancia de diálogo, los trabajadores metalúrgicos se mantendrán expectantes. Cerra subrayó que el planteo de fondo sigue siendo la nulidad total de los despidos y, sobre todo, "sostener la actividad" para defender una industria que originalmente fabricaba un "producto rosarino", en referencia a los años en que la planta producía electrodomésticos de manera local antes del giro hacia un esquema basado en la importación.
Un cierre que se veía venir
El conflicto de Electrolux se enmarca en un proceso más amplio de contracción industrial: la fábrica ya funcionaba por debajo del 60% de su capacidad antes del anuncio de cierre, y la compañía sueca había avanzado hacia un esquema de negocio basado cada vez más en productos importados en lugar de fabricación local. Para los trabajadores, la conciliación obligatoria representa apenas una pausa: el objetivo de fondo sigue siendo torcer una decisión que, según la propia empresa, ya está tomada a nivel de sus accionistas.
Un caso más dentro de una ola de cierres
El de Electrolux no es un caso aislado: en las mismas semanas, otras plantas industriales de distintas provincias anunciaron cierres o suspensiones de personal, en un contexto de caída de la producción manufacturera y de aumento de las importaciones que golpea particularmente a las industrias intensivas en mano de obra, como la de línea blanca. Para la comisión interna y los delegados de la planta rosarina, ese escenario más amplio vuelve todavía más incierta la negociación de los próximos 20 días: incluso si la Justicia laboral o el Ministerio de Trabajo terminan dando la razón al reclamo de nulidad de los despidos, la continuidad productiva de la planta dependerá en última instancia de una decisión empresarial que, hasta ahora, la propia compañía definió como irreversible.
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