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La Voz de los Trabajadores

Expreso Brío: 200 despidos, portón cerrado y denuncias de vaciamiento

La empresa rosarina de logística despidió 60 trabajadores en su casa central y más de 200 en el país. Portales cerrados, telegramas sin explicación y salarios adeudados en medio de sospechas de que los dueños cierran la firma para abrirla bajo otro nombre.

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Por Admin5 min de lectura
Argentina Grunge Flag — foto de Free Grunge Textures - www.freestock.ca (licencia BY vía Openverse)
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El martes 2 de julio, 60 trabajadores de Expreso Brío llegaron a la sucursal de Rosario para cumplir su jornada. Encontraron el portón cerrado. Minutos después, un representante de la empresa se presentó con una lista. Quiénes podían entrar y quiénes quedaban afuera: así se conocieron los despidos en una de las principales empresas de logística del país.

Para empleados de más de 15 años de antigüedad, la noticia llegó vía telegrama. Sin explicaciones, sin cifras de indemnización, sin diálogo. Esa mañana marcó el punto de quiebre de una crisis que arrastra Expreso Brío desde hace meses y que ahora se expone sin filtros. Lo que pasó en Rosario es solo la punta del iceberg: la empresa acumula ya 200 despidos en sucursales de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe.

De 400 empleados a la incertidumbre

Hace pocas semanas, Expreso Brío se presentaba como una sólida empresa de transporte y logística. Más de 20 años en el mercado, alrededor de 400 empleados registrados, una flota de 200 camiones, 20 sucursales distribuidas en todo el país. La firma ofrecía servicios de logística integral: distribución de cargas generales, transporte interurbano, almacenaje. Trabajaba para industria, comercio, grandes cadenas de consumo. Tenía presencia en los principales centros económicos del país.

Ese panorama comenzó a cambiar hace meses. Las primeras cesantías llegaron en Córdoba y Buenos Aires. Luego vinieron los cierres de sucursales. Trabajadores reportaban atrasos en los pagos de salarios, bonos, aguinaldo. La empresa no daba explicaciones, solo promesas incumplidas. Cuando llegó el turno de Rosario, la decisión fue tajante: cierre de instalaciones y despido de la mitad de la planta local.

El relato de los despedidos: "Nos dejaron afuera con una lista"

Según cuentan los propios trabajadores, la decisión fue abrupta y sin aviso formal. El portón cerrado fue el primer acto comunicacional. Los empleados que llegaron a trabajar el martes por la mañana encontraron la barrera física como respuesta a años de dedicación. Algunos acumulaban 10, 15, 20 años dentro de la firma. Había operarios que habían visto crecer la empresa desde sus primeros años, que conocían cada sucursal, cada cliente, cada ruta del país.

"Nos presentamos a trabajar, nos encontramos con el portón cerrado. Nos dijeron que teníamos que esperar hasta que viniera una persona que nos iba a comunicar que no íbamos a continuar trabajando. Se presentó con una lista y empezó a decir quién entraba y quién no", relató uno de los cesanteados al móvil de televisión local.

Matías Peluzzo, trabajador de la empresa, sintetizó la experiencia de esos 60 rosarinos: "La incertidumbre es total". No solo porque quedaron sin trabajo. También porque, además de los despidos, la empresa adeuda salarios de mayo y junio, bonificaciones y aguinaldo. Ninguna propuesta concreta de indemnización llegó a sus manos más allá del telegrama.

Salarios adeudados y acusaciones de vaciamiento

A medida que pasaron los días después del cierre rosarino, los trabajadores y sus representantes gremiales comenzaron a armar una versión de los hechos diferente a la que plantea la empresa. Mientras Expreso Brío argumentaba una supuesta "retracción de actividad", los despedidos denunciaban una maniobra de vaciamiento deliberado.

Los hechos que sustentan esa acusación son concretos. Los dueños de Expreso Brío, señalan los empleados, abrieron nuevas sociedades comerciales dedicadas al mismo rubro: transporte y logística. Simultáneamente, están construyendo un galpón de considerables dimensiones en Rafaela, provincia de Santa Fe. La hipótesis de los trabajadores es que la operación busca desmantelar Expreso Brío bajo su estructura actual para reactivarla bajo otro nombre, con menos obligaciones y sin la historia sindical de la empresa. Es decir: ganar tiempo vaciando la compañía, esquivando así los pasivos laborales acumulados.

"Supuestamente iba a incorporar una empresa nueva que iba a agarrar lo que era Expreso Brío, pero nunca nadie se presentó, básicamente como que fueron ganando tiempo para ir vaciando la empresa", contó un trabajador cesanteado en su denuncia pública.

El papel del sindicato y las audiencias pendientes

En los días posteriores a los despidos, los trabajadores marcharon hasta la sede del Ministerio de Trabajo en Rosario. También recurrieron al Sindicato de Choferes de Camiones, que conduce Hugo Moyano. Hubo una primera respuesta: los delegados acompañaron a los empleados y los orientaron a formalizar la denuncia. Pero esa articulación inicial no prosperó. Los trabajadores cuentan que fueron citados a una reunión posterior en la que les dijeron "que no se iba a hacer más nada".

A fines de julio, se convocó una audiencia de conciliación en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe. La empresa fue citada a comparecer. Pero más allá de esos encuentros formales, el contexto sugiere que los problemas de Expreso Brío van más allá de lo que una audiencia pueda resolver. Con 200 despidos acumulados en todo el país, sucursales cerradas, salarios adeudados y denuncias de vaciamiento, lo que está en juego no es solo una negociación salarial. Es la sobrevivencia de cientos de familias sin protección social clara y la pregunta sobre qué controles existen —si alguno— para evitar que empresas se desmantel de esta forma.

Un sector en crisis y más casos por venir

El caso de Expreso Brío no es aislado. El sector de transporte y logística atraviesa una contracción seria. Pero lo que diferencia a esta empresa es la magnitud del ajuste y la forma brutal en que se ejecutó. Con la reforma laboral vigente desde 2024, las reglas de juego cambiaron: el período de prueba se extendió a seis meses sin indemnización, las indemnizaciones se calculan sobre bases menores, y la flexibilidad para despedir creció significativamente. Expreso Brío parece ser un caso de libro de cómo esa reformulación legal se traduce en estrategias empresariales de máxima extracción: desmantelar sin riesgos, reactivar bajo otro formato, sortear compromisos sindicales y sociales.

Para los 60 rosarinos y los 200 trabajadores del país que quedaron sin trabajo, la batalla recién comienza. Denuncias formales, reuniones con funcionarios, búsqueda de representación gremial real. Pero la pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿qué protecciones reales existen para trabajadores que enfrentan empresas que eligen cerrar sucursales, desaparecer bajo ese nombre y reaparecer bajo otro, evadiendo así obligaciones?

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