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Sin perforación ni futuro: petroleros de Santa Cruz paran contra la desinversión en los yacimientos

Desde hace casi dos años no se perfora un pozo. Las operadoras cancelan contratos y desafectan personal mientras el sindicato declara un paro por tiempo indeterminado en toda la provincia.

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Por Admin4 min de lectura
Anonymous BA style — foto de blmurch (licencia BY vía Openverse)
Anonymous BA style — foto de blmurch (licencia BY vía Openverse)

La producción de hidrocarburos en Santa Cruz está completamente paralizada. El Sindicato Petrolero, Gas Privado y Energías Renovables (SIPGER), conducido por Rafael Güenchenen, convocó un paro general por tiempo indeterminado en la totalidad de los yacimientos provinciales tras denunciar cancelaciones de contratos comerciales, paralización de equipos y recorte de personal por parte de las firmas contratistas y operadoras que actúan en la zona.

La medida se profundizó después de que la empresa Patagonia Resources se negara a restituir a operarios desafectados. Desde el gremio denuncian que esto es parte de una estrategia más amplia de vaciamiento: hace casi dos años que no se perfora un pozo nuevo en Santa Cruz, la producción cae sin remedio y el empleo en la industria se desmorona. Es el escenario que todos temían en los yacimientos: inversión cero, equipos parados, puestos de trabajo desapareciendo.

¿Por qué paran ahora si los yacimientos ya vienen en crisis desde hace meses?

El conflicto que estalla esta semana no empieza ahora. Viene desde febrero, desde marzo, desde mayo, con paros parciales y negociaciones que no llegaban a ningún lado. Pero se cronifica porque las empresas nunca dieron marcha atrás. Ahora SIPGER decidió subir la apuesta: paro total, indefinido, en toda la provincia. Es el momento en que la conducción sindical consideró que aguantar más sería rendirse sin pelear.

Lo que aceleró todo fue la negativa de Patagonia Resources a reincorporar trabajadores que habían sido desafectados. Eso fue el quiebre. Desde el sindicato advirtieron que mientras se desarrollaba una conciliación obligatoria en el Ministerio de Trabajo, la empresa avanzaba unilateralmente con despidos. Violó las propias reglas. Por eso el SIPGER se hartó.

Quién se ve golpeado: los trabajadores, las pymes de servicios, toda la provincia

Santa Cruz es petróleo. El 40% del valor agregado de la provincia viene de la industria hidrocarburífera. Cuando un yacimiento se paraliza, cae la producción, pero también se corta el trabajo de todas las contratistas: empresas de logística, servicios, provisión de insumos. Son decenas de pymes que viven de eso. Los trabajadores directos de los yacimientos pierden turnos, pierden bonificaciones por producción, pierden estabilidad. Las familias que dependen de esos salarios entran en pánico. Algunos trabajan desde hace 20 años en la misma cuenca: fue su vida laboral entera.

El problema de fondo es que las operadoras decidieron que la producción convencional de Santa Cruz no les rinde. Los reservorios viejos siguen produciendo, pero cada barril que sacan les cuesta más inversión. Es más fácil dejar que caiga, no perforar pozos nuevos, achicarse, desvincularse. A los trabajadores les importa poco ese análisis empresario. Ven sus puestos evaporarse.

Qué reclama SIPGER más allá del salario

El sindicato pidió algo que suena simple pero es crucial: que cada empresa que opere en la provincia cumpla con los compromisos de inversión que anunció. Las operadoras dijeron que invertiría 1.200 millones de dólares en 2026. Güenchenen pregunta: ¿dónde está? ¿Dónde están las perforaciones, los equipos nuevos, las contrataciones?

También exigió aplicar el criterio de «alta por baja»: si quieren despedir a uno, que contraten a otro. Sin excepciones. Es una reivindicación que está en la legislación de Santa Cruz, en teoría. En la práctica, las empresas la pasan por alto.

Hay un reclamo más que refleja la visión del gremio: que YPF acelere planes de saneamiento ambiental y sellado de pozos inactivos empleando mano de obra local. Es decir, que si hay que abandonar un pozo, que ese trabajo genere empleo para los mismos trabajadores que se quedan sin sus puestos de perforación.

Las bajas cifras de empleo: cuántos perdieron el trabajo en estos meses

No hay un número exacto que el sindicato haya publicado. Pero los cálculos hablan de cientos de despidos en los últimos meses en Santa Cruz: algunos en Patagonia Resources, otros en AESA, otros en distintas operadoras menores. En provincias vecinas como Neuquén y Mendoza, el sangrado es mayor: se habla de miles de cesantías en la actividad petrolera y gasífera.

Lo que sí está claro es que la tendencia es a la baja sin piso visible. Mientras no haya nuevas inversiones, mientras los yacimientos convencionales se consideren poco rentables, cada mes que pase habrá más despidos. Por eso el sindicato no puede esperar: si no frena ahora, en seis meses habrá perdido mitad del personal.

Qué sigue: negociación o endurecimiento

El paro es por tiempo indeterminado, pero es también un ultimátum. SIPGER espera que las empresas vuelvan a la mesa. La pregunta es si lo harán. Las operadoras podrían argumentar que sin precios internacionales más altos del petróleo, sin financiamiento disponible, no pueden invertir. El sindicato dirá que eso es responsabilidad de ellas, no de los trabajadores: que no vendan y se vayan si no pueden sostener la operación con dignidad laboral.

Mientras tanto, en Santa Cruz siguen los bloqueos a las vías de acceso a los bloques productivos. Es una medida que presiona pero que tampoco puede durar meses: el costo para la economía provincial es insostenible. Todo depende de si hay o no disposición a negociar. SIPGER ya demostró que puede paralizar. Ahora toca ver si eso la hace escuchable.

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