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Dos mujeres conducen la CTA Autónoma Rosario: cuándo empezó a cambiar el poder sindical

Por primera vez en la historia de la central santafesina, dos mujeres asumen la secretaría general y adjunta. El voto de los afiliados marca un quiebre en estructuras sindicales donde históricamente el poder ha sido exclusivamente masculino.

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Por Admin4 min de lectura
Buenos Aires Skyline — foto de Diego3336 (licencia BY vía Openverse)
Buenos Aires Skyline — foto de Diego3336 (licencia BY vía Openverse)

Lorena Almirón volvió a ganar. Reelecta como secretaria general de la CTA Autónoma Rosario, esta vez no llegó sola: Melina Gutiérrez, también estatal, asumirá la secretaría adjunta. Es la primera vez en la historia de esa central que dos mujeres encabezan la estructura de poder. La votación fue hace apenas días, y los números fueron contundentes: la Lista 7 "Abdala-Tosco" logró un apoyo sólido de los afiliados para el período 2026-2030.

Mujeres en las secretarías generales: un dato que pesa

Mientras eso sucedía en Rosario, a nivel nacional la realidad es más compleja. En un encuentro de mujeres sindicalistas realizado en octubre pasado, la dirigente judicial señaló una cifra reveladora: de 38 gremios cuyas delegaciones regionales estuvieron representadas, 15 tenían secretarias generales mujeres. Pero eso es a nivel regional. En las conducciones nacionales, la historia es muy distinta. Ninguno de los principales gremios del país tiene una mujer como secretaria general.

El cupo que la ley obliga pero los sindicatos resisten

Hace más de 20 años que la Ley 25.674 de Cupo Sindical Femenino obliga a que las mujeres ocupen un mínimo del 30% de los cargos electivos y representativos en los sindicatos, cuando alcanzan ese porcentaje en la afiliación. La norma es clara, de orden público, sin excepciones. Pero entre la teoría y la práctica hay un abismo. Estudios realizados hace años mostraban que de 1.448 cargos sindicalistas, apenas 80 eran ocupados por mujeres. Y en la mayoría de esos casos, se trataba de vocalías o revisión de cuentas: los puestos menos jerárquicos.

Lo que pasó en Rosario no es accidental. Responde a una decisión política de los afiliados. Almirón ya venía siendo secretaria general, y esta vez el voto la refrendó. El avance es que junto con ella llega Gutiérrez a la secretaría adjunta, el segundo cargo en importancia. Es un cambio de escala respecto a lo que se veía hace años, cuando si una mujer llegaba a un cargo sindical era casi siempre porque le permitían ocupar un lugar sin poder real.

Cómo se construye representación en los gremios

Las elecciones sindicales de 2026 están siendo movidas. Varios gremios estratégicos van a las urnas este año, y en algunos de ellos hay intención de renovar conducciones que llevan décadas en el poder. Eso abre ventanas. Pero la participación femenina en cargos directivos sigue siendo la excepción, no la regla. En muchos sindicatos, cuando una mujer se postula para un cargo jerárquico, la primera reacción es la sorpresa, no la normalidad.

Los hombres que dirigen las estructuras sindicales entienden esto como una pérdida de privilegios. Eso lo dijeron claramente dirigentes consultadas hace años: "Cuesta mucho que los compañeros pierdan privilegios, porque estar en paridad de representación sindical implica eso". Algunos sindicatos, señalaban entonces, querían "regirse por pautas culturales de hace cincuenta años".

La doble jornada invisible dentro de los gremios

El cupo existe, pero hay otra discusión que está ganando peso en el movimiento sindical. Mientras que la ley obliga a reservar lugares para mujeres, está creciendo la visibilidad de problemas concretos que las sindicalistas enfrentan y que no aparecen en las negociaciones colectivas ni en las prioridades de los gremios. El trabajo doméstico no remunerado, la doble jornada, la violencia laboral con perspectiva de género: son temas que dentro de los sindicatos aún pelean por espacio.

Si las mujeres no están en las mesas donde se decide, estos temas quedan afuera de las demandas que llevan adelante los gremios. Por eso la llegada de dos mujeres a la conducción de la CTA Rosario puede marcar diferencia: no sólo porque ocupan cargos que históricamente fueron masculinos, sino porque pueden traer a la agenda sindical preocupaciones que hasta ahora fueron ignoradas.

Qué pasará en el resto de los gremios

La elección en Rosario es un termómetro, pero no define la tendencia nacional. Hay gremios donde la resistencia al cambio es enorme. Sindicatos de larga tradición donde los dirigentes varones ven con suspicacia cualquier poder que se le otorgue a las mujeres. Y hay otros, cada vez más, donde el voto de los afiliados está apoyando cambios reales en la representación.

Lo que queda claro es que ya no se puede frenar a pura inercia. La ley existe. Las mujeres están en los sindicatos, como afiliadas y como trabajadoras. Y cuando se les da la oportunidad de votar, deciden. Eso es lo que pasó en Rosario, donde Almirón y Gutiérrez ganaron con claridad, sin márgenes ajustados. El desafío ahora es si ese resultado que sirve como precedente en una central regional puede replicarse en las estructuras nacionales, donde el poder masculino sigue siendo casi total.

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